En que Creemos

Las Escrituras:

En Triunfo creemos que las santas Escrituras del Antiguo y Nuevo Testamento son la palabra inspirada por Dios.  Por esta razón con la máxima autoridad en cuanto a cuestiones de fe, ética y moralidad; son el compás de la vida y la más fuerte revelación de quién es Dios y cual es su voluntad (2 Timoteo 3:16; 2 Pedro 1:20, 21; Mateo 5:18).

 

Dios:

En Triunfo creemos en un solo Dios que existe en tres personas—Padre, Hijo y Espíritu Santo.  Cada miembro de la deidad son coeternos en su ser, coeternos en poder y coeternos en gloria.  Además, cada miembro comparte los mismos atributos de perfección—omnipotencia, omnisciencia, omnipresencia, e infalibilidad (2 Corintios 13:14; Génesis 1:1, 26; 3:22; 11:7; Isaías 6:8).

 

La persona y obra de Cristo:

En Triunfo creemos que el Señor Jesucristo, el eterno Hijo de Dios se convirtió en hombre sin dejar de ser Dios, habiendo sido concebido por el Espíritu Santo y nacido de la virgen María con el propósito de revelar a Dios y redimir al hombre de su pecado (Juan 1:1-2).  Creemos que el Señor Jesús logro nuestra redención por medio de su muerte en la cruz, la cual fue un sacrificio substitucional y que nuestra justificación fue confirmada por su resurrección física de entre los muertos (Romanos 3:24; Efesios 1:7).  Creemos que el Señor Jesucristo ascendió al cielo, fue exaltado a lo sumo y hoy día está sentado a la diestra del Padre como nuestro Sumo Sacerdote, intercesor y abogado (Hechos 1:9-10; Hebreos 7:25; 1 Juan 2:1, 2).  Por demás, creemos que Jesús regresará a juzgar a los vivos y a los muertos (Romanos 14:9; 2 Timoteo 4:1).

La persona y la obra del Espíritu Santo:

En Triunfo creemos que el Espíritu Santo es la tercera persona de la Trinidad.  Él es el que trae al mundo convicción de pecado, justicia y juicio; revela a Jesús y sin Él nadie sería salvo.  Él es el agente que regenera y bautiza al creyente en el cuerpo de cristo y le sella hasta el día de su redención.  Conjuntamente, creemos en el bautismo en el Espíritu Santo la cual es una experiencia que viene después de la experiencia inicial de haber nacido de nuevo.  Aunque no es necesaria para la salvación la consideramos indispensable para vivir una vida Cristiana victoriosa.  Esta llenura fue prometida por el Padre mediante los escritores del Antigua Testamento, fue enseñada y asegurada por el Señor Jesucristo, y fue recibida por primera vez por los creyentes que oraban unánimes en el día del Pentecostés.  Creemos que el bautismo en el Espíritu Santo provee al creyente con la señal externa de hablar en lenguas.  Por lo demás, creemos que esta experiencia provee al creyente de poder (para ser fieles testigos de Jesús) y acceso a los dones espirituales; (Juan 14:16-17; 20:22; Hechos 1:8; 2:1-4).

 

La depravación total del hombre:

En Triunfo creemos que el hombre fue creado originalmente a la imagen y semejanza de Dios pero por medio del pecado de Adán la raza humana cayó, heredó una naturaleza pecaminosa y se encuentra extraviada de Dios.  El ser humano en sí mismo es depravado y totalmente incapaz de remediar su condición perdida; (Génesis 1:26-27; Romanos 3:22-23; Efesios 2:1-3).

 

Salvación:

En Triunfo creemos que la salvación es un regalo gratuito de Dios; este regalo está basado en Su gracia y es recibido y apropiado por el medio de la fe personal en el Señor Jesucristo, quien vertió su preciosa sangre en la cruz del Calvario para el perdón de nuestros pecados; (Efesios 2:8-10; Juan 1:12; Efesios 1:7; 1 Pedro 1:18-19).

 

La preservación condicional del creyente:

En Triunfo creemos que aunque la salvación es un don de Dios que no se puede obtener o ganar por medio de buenas obras o tradiciones, existe el elemento humano de aceptación y apropiación basado en el libre albedrío del hombre.  Dios no obliga a nadie ser salvo.  De esta misma manera, creemos que el libre albedrío del hombre puede hacer que rechace su salvación.  Dios no obliga a nadie a permanecer salvo.  Por esta razón el creyente es exhortado a permanecer firme, constante, y bien arraigado en la fe; (Juan 15:5-6; Gálatas 5:4; Hebreos 6:4-6; 2 Pedro 3:17).

 

La Iglesia:

En Triunfo creemos que la Iglesia es un organismo vivo y poderosos compuesto de creyentes que han nacido de nuevo.  Por esta razón ha sido privilegiada con el poder del Espíritu Santo y se le ha dado la tarea de anunciar la salvación y sabiduría de Dios.  Creemos que el establecimiento y la continuidad de la Iglesia es un mandato bíblico.  Además creemos que la Iglesia tiene dos manifestaciones: local y universal.  La iglesia local son aquellas comunidades de fe que tienen a Jesús como Señor y la Biblia con su estandarte de fe y conducta, mientras que la iglesia universal es compuesta de todo creyente en todo lugar durante todo el tiempo.  Creemos que la iglesia local debe tener autonomía, sin embargo, debería estar bajo la libremente aceptada autoridad de relación(es) apostólicas.  Esta autoridad debe ser sin control y libre de estructuras jerarquiales (Mateo 16:18; Mateo 13:41 (50); Apocalipsis 20:10-15).